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Las historias que nos contamos

Suposiciones y realidad

Vivir en una comunidad unida nos acerca, pero también puede acelerar rumores y suposiciones. Una mirada a cómo nuestra mente llena los vacíos y cómo volver a los hechos.

El ruido de las suposiciones

Vivir en una comunidad pequeña tiene muchas ventajas. Las personas se conocen, se encuentran regularmente y a menudo se ayudan mutuamente. Pero también hay un lado más delicado: la información viaja rápido y, en el camino, a menudo cambia de forma.

Más de una vez he escuchado un comentario, una observación o una historia y he notado que mi mente ya había comenzado a hacer el resto. A llenar los vacíos. A crear explicaciones. A imaginar intenciones.

Y quizás aquí es donde comienza gran parte de nuestro sufrimiento.

No tanto por los hechos en sí, sino por las historias que construimos a su alrededor.

Alguien no saluda, y la mente piensa: «Debe tener algo en mi contra.»

Alguien hace un comentario, y la mente agrega significados que quizás nunca estuvieron ahí.

Alguien comparte una historia, y mientras pasa de persona en persona, se le añaden interpretaciones, suposiciones y conclusiones.

Los tres filtros de Sócrates

Lo curioso es que a menudo reaccionamos a nuestras fantasías como si fueran realidad. Y estas fantasías pueden doler. Pueden hacernos daño a nosotros, y pueden hacerle daño a otros.

Porque cuando creemos algo sin saber si es verdad, corremos el riesgo de crear distancia, tensión y malentendidos que quizás nunca habrían existido.

Hace muchos años, según una historia atribuida a Sócrates, un hombre se acercó a él dispuesto a contarle algo sobre un amigo. Antes de escuchar, Sócrates le hizo tres preguntas.

¿Estás seguro de que lo que estás a punto de decirme es verdad?

El hombre admitió que no lo estaba.

¿Lo que estás a punto de decirme es algo bueno?

De nuevo, la respuesta fue no.

Entonces dime: ¿es útil?

Una vez más, la respuesta fue no.

Sócrates concluyó que si algo no es verdadero, no es bueno y no es útil, quizás no vale la pena decirlo.

Volver a los hechos

No sé si esta historia ocurrió realmente, pero su mensaje sigue siendo atemporal. Antes de repetir una noticia, un rumor o una impresión, quizás podríamos detenernos un momento.

¿Realmente sé esto, o me lo estoy imaginando?

Y quizás también preguntarse:

¿Me ayuda creer esto?

¿Le ayuda a la otra persona que lo transmita?

En Logosynthesis®, observamos a menudo cuánta energía puede quedar atrapada en nuestras imágenes interiores, expectativas y fantasías. No necesariamente en lo que ocurrió, sino en lo que imaginamos que ocurrió.

Con el tiempo, he aprendido que no todo lo que pienso es verdad. Y no todo lo que escucho merece ser llevado más lejos.

A veces el mayor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos y a los demás es detener la cadena de suposiciones.

Soltar una historia.

Y volver a los hechos.

Conectémonos

A veces, una sola conversación puede ofrecer una nueva perspectiva sobre nuestro camino. Si deseas encontrarnos y explorar juntas, estaré encantada de recibirte.